Diet

Claves nutricionales para el cáncer de colon

23 abril, 2015
1358 Views

El cáncer de colon es el tercer cáncer más común en hombres y mujeres. Normalmente se cura si es detectado en etapas tempranas de la enfermedad. Sin embargo, cursa en muchas ocasiones sin apenas síntomas. El cáncer colorrectal es la segunda causa más frecuente de muerte por cáncer.

Relación entre alimentación y cáncer de colon

El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer con una relación muy alta entre el tipo de dieta seguida y la incidencia presentada en cada país (1). Los datos apuntan a que la dieta y el estilo de vida es el factor decisivo en el cáncer de colon. El factor genético parece tener una responsabilidad bastante limitada si se tienen en cuenta además los estudios realizados en poblaciones emigrantes, en los que se ha observado que los individuos tienden a adquirir los parámetros de incidencia de los países de acogida.

El cáncer de colon afecta en mayor número a varones, sobre todo en el medio urbano.

Los principales parámetros nutricionales que más se han relacionado con el cáncer colorrectal son: la fibra, lácteos, calcio y vitamina D, las carnes rojas y las grasas y las verduras crucíferas.

Fibra

El efecto de la fibra en el cáncer de colon parece poderse dividir en dos puntos fundamentales:

  • Por un lado, los ácidos grasos de cadena corta que se producen tras la digestión de la fibra soluble. El n-butirato es el más representativo de éstos, y parece que podría ejercer su efectos sobre la proliferación y muerte de las células del colon(3).
  • Por otro, la fibra insoluble, parece ser la que más efecto tiene sobre el proceso de génesis del cáncer(4).

A pesar de que las razones no están claras, y que en algunos estudios en lo que se examinan algunos factores de manera más aislada no se obtienen resultados concluyentes, la realidad es que los estudios epidemiológicos coinciden en determinar que la fibra tiene un papel importante como factor protector del cáncer colorrectal, sobre todo cuando ésta está incluida en la dieta en cifras superiores a 25g/día.

Lácteos, calcio y vitamina D

En cuanto a la vitamina D, tras algunos estudios clínicos se ha llegado a la conclusión de que los suplementos en vitamina D podrían ser efectivos en cuanto a la progresión y malignización de varios tipos de tumores incluido el cáncer colorrectal. Sin embargo, estos efectos no están claros y tanto las dosis como la forma de administración más adecuada sigue siendo objeto de estudio actualmente.

Lo que sí parece claro, es que el consumo habitual de productos lácteos se ha asociado a una disminución del riesgo de padecer cáncer colorrectal de alrededor de un 11%, y si hablamos de suplementos de calcio éstos parecen disminuir en torno a un 19% el riesgo de adenomas de colon. Suplementos que deben ser valorados en función de las características y de la dieta de cada paciente por un profesional de la nutrición y la salud.

Carne roja y grasa

El consumo de carne se ha relacionado con distintos tipos de cáncer debido, principalmente a las sustancias tóxicas presentes en ella, sobre todo en carnes rojas y en carnes muy hechas, como son los hidrocarburos aromáticos policíclicos y las aminas heterocíclicas.

Estos hidrocarburos aromáticos policíclicos (HPAs) son una familia de compuestos mutagénicos que son producidos durante el proceso de cocción de muchos productos animales, incluyendo pollo, res, cerdo y pescado. Carne que ha sido cocinada en una parrilla normal, frita, o asada al horno puede contener cantidades significantes de estos mutágenos.
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos se adhieren a la superficie de los alimentos. Cuanto más altas son las temperaturas, más HPAs se hacen presentes. Se cree ampliamente que éstos juegan un papel significante en los cánceres humanos.

El consumo frecuente de carne, particularmente carne roja, está asociado con un riesgo aumentado de cáncer de colon. La grasa total y la grasa saturada, que tienden a ser sustancialmente más altas en productos animales que en alimentos derivados de plantas, y el azúcar refinado, aumentan el riesgo de este tipo de cáncer. En la Universidad de Harvard, se realizaron investigaciones centradas en la carne roja, encontrando que individuos que comen res, cerdo, o cordero diariamente tienen aproximadamente tres veces más riesgo de cáncer colorrectal comparados con personas que generalmente evitan estos productos.

Crucíferas

Existen evidencias científicas acerca del efecto protector que ofrecen los vegetales de la familia de las crucíferas como son el brócoli, la coliflor, la col, las coles de bruselas, etc., frente al desarrollo de cáncer colorrectal. Comúnmente, este efecto se ha relacionado con el alto contenido en isotiocianatos que presentan los vegetales de esta familia.

Los resultados que han mostrado diferentes estudios científicos muestran una relación inversa entre el consumo de vegetales de la familia de las crucíferas y el desarrollo de cáncer de colon. Concretamente el brócoli parece ofrecer un efecto protector especialmente importante.

El brócoli es rico en isotiocianatos cuyo efecto parece ser debido a sus propiedades antioxidantes y podría promover la acción de las enzimas detoxificadoras en el cuerpo. Sin embargo, es difícil establecer si son estos componentes (entre otros) los que proporcionan esta capacidad protectora (e incluso, como parece intuirse tras algunos estudios, no solo como prevención sino también en el tratamiento) por sí solos, o si se debe a una acción de conjunto llevada a cabo entre éstos y otros componentes presentes en el seno del alimento como la vitamina C, beta-carotenos, folatos, etc.

Existe una interacción entre la dieta y algunas enfermedades que afectan al tracto digestivo que parecen relacionadas con un aumento en el riesgo de sufrir cáncer de colon como por ejemplo la colitis ulcerativa, la enfermedad de Crohn y los pólipos adenomatosos.

Además es conveniente apuntar que para la prevención en el cáncer de colon son muy importantes los exámenes rutinarios de detección. Según las guías de la Sociedad Americana Contra el Cáncer sería recomendable que tanto hombres como mujeres comenzaran a hacerse exámenes rutinarios para detectar cáncer colorrectal a partir de los 50 años.

Bibliografía

 

Rodrigo, L., & Riestra, S. (2007). Dieta y cáncer de colon. Revista Española de Enfermedades Digestivas, 99(4), 183-189.
Casimiro, C. (2002). Factores etiopatogénicos en el cáncer colorrectal. Aspectos genéticos y clínicos (primera de dos partes). Nutrición Hospitalaria,17(n02).
Casimiro, C. (2002). Factores etiopatogénicos en el cáncer colorrectal. Aspectos nutricionales y de estilo de vida (segunda de dos partes). Nutrición Hospitalaria, 17(n03).
Cohen, A. M., Minsky, B. D., & Schilsky, R. L. (1997). Cancer of the colon.Cancer. Principles & Practice of Oncology. 5th ed./Ed. By V. DeVita, S. Hellmann, S. Rosenberg, 971.
Scheppach, W., Bingham, S., Boutron-Ruault, M. C., de Verdier, M. G., Moreno, V., Nagengast, F. M. & Kasper, H. (1999). WHO Consensus statement on the role of nutrition in colorectal cancer*. European Journal of Cancer Prevention, 8(1), 57-62.
DE JAMA, H. P. E. P. Cáncer de colon.
Cooper, K., Squires, H., Carroll, C., Papaioannou, D., Booth, A., Logan, R. F. & Tappenden, P. (2010). Chemoprevention of colorectal cancer: systematic review and economic evaluation.
Giammanco, M., Di Majo, D., La Guardia, M., Aiello, S., Crescimannno, M., Flandina, C. & Leto, G. (2015). Vitamin D in cancer chemoprevention.Pharmaceutical biology, (0), 1-36.
Wactawski-Wende, J., Kotchen, J. M., Anderson, G. L., Assaf, A. R., Brunner, R. L., O’Sullivan, M. J.& Manson, J. E. (2006). Calcium plus vitamin D supplementation and the risk of colorectal cancer. New England Journal of Medicine, 354(7), 684-696.
Da Silva, T. D., Felipe, A. V., de Lima, J. M., Oshima, C. T. F., & Forones, N. M. (2011). N-Acetyltransferase 2 genetic polymorphisms and risk of colorectal cancer. World journal of gastroenterology: WJG, 17(6), 760.
Lima, M. C., & Gomes-da-Silva, M. H. G. (2005). Colorectal cancer: lifestyle and dietary factors. Nutricion Hospitalaria, 20(4), 235.
Tse, G., & Eslick, G. D. (2014). Cruciferous vegetables and risk of colorectal neoplasms: a systematic review and meta-analysis. Nutrition and cancer, 66(1), 128-139.
Andersen, V., & Vogel, U. (2015). Interactions between meat intake and genetic variation in relation to colorectal cancer. Genes & nutrition, 10(1), 1-14.
Fahey, J. W., Zhang, Y., & Talalay, P. (1997). Broccoli sprouts: an exceptionally rich source of inducers of enzymes that protect against chemical carcinogens. Proceedings of the National Academy of Sciences, 94(19), 10367-10372.
Brennan, P., Hsu, C. C., Moullan, et al. (2005). Effect of cruciferous vegetables on lung cancer in patients stratified by genetic status: a mendelian randomisation approach. The Lancet, 366(9496), 1558-1560.
Shapiro, T. A., Fahey, J. W., Wade, K. L., Stephenson, K. K., & Talalay, P. (1998). Human metabolism and excretion of cancer chemoprotective glucosinolates and isothiocyanates of cruciferous vegetables. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention, 7(12), 1091-1100.

 

Laura Moreno, diplomada en Nutrición Humana y Dietética, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Máster en Nutrigenómica y Nutrición Personalizada. Responsable del área de nutrición y cáncer en OncoDieta

Comentarios