Woman preparing stew

Cinco trucos para hacer tus platos más saludables frente al cáncer

1 septiembre, 2015
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No es solo elegir los alimentos, también la forma en que los cocinemos pueden determinar en cierta medida cuánto beneficio nos proporcionan. Pequeñas cosas que hacer que aportan en positivo a nuestra salud.

Son mucho más que un sabor, una sensación en el paladar o la satisfacción momentánea de una apetencia. Aunque también lo son, y es estupendo que lo sean. Los alimentos tienen grandes cosas que darnos.

En nuestro mundo desarrollado, de neveras cargadas y supermercados a tiro de piedra, olvidamos a veces que alimentarnos estaba en la base de la pirámide de Maslow, allí donde están las necesidades básicas del ser humano. Que ante todo, es nuestro medio para seguir viviendo, para seguir sintiendo y experimentando el mundo que tenemos alrededor.

Quizás no merezca la pena hablar de los continuos bombardeos de productos alimenticios que no nos proveen de lo que realmente es necesario para responder al fin último de la necesidad de nutrirnos, porque de esto ya sabemos todos mucho, aunque casi nunca nos paremos a valorar.

¿A valorar qué? ¿a pensar qué? A ir más allá de lo que nuestras papilas gustativas sentirán por unos minutos, o a mirar el plato como un simple trámite para hacer desaparecer una sensación desagradable de hambre. Porque es más, es mucho más. Porque ‘alimento’ es aquello que te hace crecer, que te permite la vida. Lo que comemos pasará a formar parte de nosotros, de las estructuras que conforman nuestro cuerpo y rigen nuestra vida.

Las enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer, mantienen una estrecha relación con la comida y nunca, en ningún caso, está de más preocuparnos por ella. Por esto, aquí podrás encontrar cinco trucos para sacarle más provecho aún a los alimentos bien elegidos

Truco 1:

Evita que la col y el brécol hiervan. La col y el brécol son alimentos de la familia de las brasicáceas. En esta familia existen dos compuestos con una actividad importante contra el desarrollo de varios tipos de cáncer. Estos compuestos son el sulforafano y el indol-3-carbinol. El problema es que al hervirlos se destruyen, por lo que debemos incluir en nuestra dieta platos con col y brécol crudos o que no hayan estado demasiado tiempo en ebullición (1,2).

Truco 2:

Es de sobra conocido el efecto negativo de algunos compuestos, como las nitrosaminas, que se producen cuando cocinamos la carne con ciertas técnicas, como es el caso de la carne a la brasa, a la barbacoa o los fritos. Los alimentos de la familia de las las cebollas, el ajo y los puerros (familia de las liliáceas) pueden añadirse a la carne cuando va a cocinarse así y, de este modo, disminuir los efectos cancerígenos de las nitrosaminas (3).

Truco 3:

La cerveza es rica en compuestos que tienen un gran poder en la lucha contra los radicales libres. Se ha observado que añadir cerveza a la carne cuando se cocina a la barbacoa es una buena opción para disminuir la cantidad de moléculas con efecto cancerígeno (hidrocarburos aromáticos policíclicos) que se producen durante el proceso (4).

Truco 4:

El ajo es un alimento cargado de moléculas bioactivas. Podemos conseguir que éstas se liberen más fácilmente si lo machacamos previamente. Otro truco es disolverlo en aceite, así conseguimos una mayor asimilación de las sustancias beneficiosas, que parecen tener un efecto importante sobre todo en el cáncer de riñón y de próstata (5).

Truco 5:

Otro compuesto altamente beneficioso en la prevención de muchos tipos de cáncer es el licopeno, un pigmento presente en muchas frutas y hortalizas, especialmente en el tomate. Los científicos han observado que para que el licopeno se libere mejor del tomate, éste debe estar troceado y cocinado. Igual que ocurre con el ajo, parece que se obtiene una mayor asimilación si va acompañado de aceite de oliva. Es por esto que la salsa de tomate como elemento frecuente de la dieta previene procesos cancerígenos y tiene beneficios especialmente importantes en el cáncer de próstata (6,7).

Alimentarnos no es como ponernos un vestido que cuando nos quitemos dejará de favorecernos o de no hacerlo. Decidir qué queremos que sea lo que nos sustente es una responsabilidad demasiado grande como para tomarla a la ligera, como para basarla en una moda, un anuncio de televisión o un placer efímero. Reflexionar sobre nuestra alimentación es una buena manera de querernos y cuidarnos.

Bibliografía


1. Kiss, N. K., Krishnasamy, M., & Isenring, E. A. (2014). The effect of nutrition intervention in lung cancer patients undergoing chemotherapy and/or radiotherapy: A systematic review. Nutrition and cancer, 66(1), 47-56.
2. Moreland, S. S. (2010). Nutrition Screening and Counseling in Adults With Lung Cancer. Clinical journal of oncology nursing, 14(5), 609-614.
3. Cranganu, A., & Camporeale, J. (2009). Nutrition aspects of lung cancer.Nutrition in Clinical Practice, 24(6), 688-700.
4. Filaire, E., Dupuis, C., Galvaing, G., Aubreton, S., Laurent, H., Richard, R., & Filaire, M. (2013). Lung cancer: what are the links with oxidative stress, physical activity and nutrition. Lung Cancer, 82(3), 383-389.
5. Roswall, N., Olsen, A., Christensen, J., Dragsted, L. O., Overvad, K., & Tjønneland, A. (2010). Source-specific effects of micronutrients in lung cancer prevention. Lung Cancer, 67(3), 275-281.

Laura Moreno, diplomada en Nutrición Humana y Dietética, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Máster en Nutrigenómica y Nutrición Personalizada. Responsable del área de nutrición y cáncer en OncoDieta

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